Un día de esos en que necesitas que alguien te cuide. Y te paras un momento. Y miras a tu alrededor. Y todos los que hay a tu alrededor te miran. Y sus miradas te dicen que necesitan que tú les cuides. Y piensas: ¿yo? Y piensas: joder… ¿yo? Y piensas: tal vez alguien cuide de
nosotros. Y piensas: quizá. Y piensas: ojalá, pero llega tarde a trabajar. Y piensas: o ni siquiera llega. Y piensas: lo han despedido. Y piensas: o ni siquiera existe. Y piensas: a trabajar. Y piensas: cuánta energía malgastada en refunfuñar. Y piensas: refunfuñar… qué palabra tan cojonuda. Y piensas: bueno, a lo mejor otro día. Y estás de acuerdo contigo mismo. Por unanimidad. Por una nimiedad. Y sigues adelante.
Y sigue amaneciendo, de Antonio Fernández Fuentes (Reseña nº 1172)
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*Antonio Fernández Fuentes*
*Y sigue amaneciendo*
Ediciones QVE, 2012
Este es el segundo poemario que leo de *Antonio Fernández Fuentes*, a quien
s...
Hace 9 horas
4 comentarios:
Esa necesidad es una de las cosas que mueve el mundo. O que nos mueven. Al menos a mí me saca bastante de mi casa.
Sí, pero... ¿te saca buscando alguien que te cuide o alguien a quien cuidar?
Yo soy muy de cuidar pero de todo ha habido.
Ahora que lo pienso, qué confuso todo.
¿Y quién no necesita que le cuiden cuando todo es tan confuso? O aún peor: ¿quién no necesita que le cuiden cuando todo está tan claro?
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