Un día de esos en que necesitas que alguien te cuide. Y te paras un momento. Y miras a tu alrededor. Y todos los que hay a tu alrededor te miran. Y sus miradas te dicen que necesitan que tú les cuides. Y piensas: ¿yo? Y piensas: joder… ¿yo? Y piensas: tal vez alguien cuide de
nosotros. Y piensas: quizá. Y piensas: ojalá, pero llega tarde a trabajar. Y piensas: o ni siquiera llega. Y piensas: lo han despedido. Y piensas: o ni siquiera existe. Y piensas: a trabajar. Y piensas: cuánta energía malgastada en refunfuñar. Y piensas: refunfuñar… qué palabra tan cojonuda. Y piensas: bueno, a lo mejor otro día. Y estás de acuerdo contigo mismo. Por unanimidad. Por una nimiedad. Y sigues adelante.
Colapso
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Si miras a tu alrededor –para poner de relieve ya el aspecto narrativo–
todo el bar intenta parecer una película de los ochenta ambientada en los
años cinc...
Hace 1 día
4 comentarios:
Esa necesidad es una de las cosas que mueve el mundo. O que nos mueven. Al menos a mí me saca bastante de mi casa.
Sí, pero... ¿te saca buscando alguien que te cuide o alguien a quien cuidar?
Yo soy muy de cuidar pero de todo ha habido.
Ahora que lo pienso, qué confuso todo.
¿Y quién no necesita que le cuiden cuando todo es tan confuso? O aún peor: ¿quién no necesita que le cuiden cuando todo está tan claro?
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