A por ellos

13 diciembre 2010

Aún no se me ha pasado el susto de que mi hija cumpliese catorce años, y viene mi hijo con la ocurrencia de alcanzar la docena. Necesito un respiro. Y aunque siempre habrá quien piense que han sido (que hemos sido, en realidad) arrojados a este mundo como un perro sin hueso, yo prefiero seguir viéndolos cabalgar a lomos de su propia vida, como jinetes en la tormenta. Y que dure.

24 comentarios:

eljavito dijo...

Pues obsérvales bien y luego nos lo cuentas. A los discípulos de Mercurio nos va a hacer falta saber cabalgar bajo la tormenta...

Leandro dijo...

No hay problema. Los discípulos de Mercurio siempre podremos vender termómetros

eljavito dijo...

Tú siempre barriendo para casa.

Leandro dijo...

El que no corre vuela. O cabalga, si acaso

Anónimo dijo...

Hoy en día, casi todos cabalgamos bajo la tormenta.
eljavito, pensaba que ibas a decir: obsérvales bien, ahora que tienes oportunidad.

Leandro dijo...

Unos cabalgan bajo la tormenta, otros se dejan arrastrar por la consiguiente riada y a algunos les parte un rayo. De todo hay

Anónimo dijo...

A cubierto, hay que ponerse a cubierto y estarse quietecito.

Nacho dijo...

Ladramos...., luego cabalgan; eso siempre es bueno, haya o no tormenta.

Leandro dijo...

Entiendo, Nacho, que los que ladramos somos los padres y los que cabalgan los hijos. No sé si eso será siempre bueno (cualquiera lo sabe), pero de lo que sí estoy casi seguro es de que habrá que ponerse a cubierto, como dicen por ahí arriba. Haya o no tormenta, por supuesto

Nacho dijo...

Entiendes perfectamente Leandro, y creo que es bueno porque, al margen de que en ocasiones tengamos razón para hacerlo y en otras no- y que quedé esto entre nosotros - , forma parte de la naturaleza de las cosas que nuestros hijos cabalguen y que nosotros intentemos (como los perros pastores, pero con la suerte de que no son corderos) que no se nos despeñen en una vuelta del camino; la vida...., y eso siempre es bueno

Leandro dijo...

Queda entre nosotros. Pero que conste que mis hijos ya se han dado cuenta y cada vez me toman menos en serio... si es que alguna vez me han tomado en serio, claro

Anónimo dijo...

A pesar de todo, cabalgarán y se caerán. Ley de vida.

Leandro dijo...

Al paso que vamos, mucho me temo que más que ley de vida será real decreto-ley de vida

Anónimo dijo...

Sí, serán caídas regias.

Amor dijo...

Lo de los decretos-ley de vida es el signo de los tiempos, y no solo para los niños.

Y en lo demás, paciencia...

Leandro dijo...

Y buenos alimentos. Sobre todo, buenos alimentos

neko dijo...

Pues no es por nada, pero el susto que te llevarás dentro de un año será mas gordo todavía!! :P

Leandro dijo...

Mucho me temo que sí

Anónimo dijo...

Qué agoreros. A final de año, todo son buenos deseos y esperanzas.

Leandro dijo...

Y buenos propósitos. No olvidemos los buenos propósitos

Nacho dijo...

¡Mientras que no sean de temporada!
(Los buenos deseos y propósitos, digo)

Leandro dijo...

A mí, los buenos propósitos siempre se me hacen de temporada. Precisamente por eso estoy a vueltas con ellos cada dos por tres

margarita dijo...

¿Dónde se ha metido la gente? Lo sabía: están muy ocupados con los buenos propósitos.....

Leandro dijo...

Pensando en cuáles hay que empezar a desechar ya, probablemente

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