Eternamente joven

18 noviembre 2008

De los faraones a los buscadores del Santo Grial, de Julio Iglesias a los Rolling Stones, una legítima aspiración del hombre maduro. Es decir, precisamente del que ya no es joven. Modus operandi. Póngase al servicio secreto de Su Majestad y adopte como identidad profesional un prefijo telefónico. Tenga un pensamiento feliz, rocíese con polvo de hadas, tome la segunda estrella a la derecha, y al llegar, cíñase una espada corta a la cintura e incorpórese como miembro de número a la trouppe de los niños perdidos. Hágase embalsamar como Dios manda y espere pacientemente la resurrección de los muertos. Encargue un buen retrato al óleo y confíe en que asuma sus años, sus errores y sus pecados. Si a primera vista nada de esto le parece factible, pero no quiere recorrer el último tramo de su existencia huyendo penosamente de un reloj que funciona intacto en el estómago de un cocodrilo hambriento (tic, tac, tic, tac), siempre le queda la opción de caminar por el lado más salvaje de la vida. Monte una banda de Rock & Roll, calce una buena chupa de piel con abundante provisión de cremalleras o largos y ostentosos flecos, practique la promiscuidad sexual, perfórese algún apéndice y decórelo con aros o brillantes, vista camisetas con leyendas transgresoras, regálese un descapotable color amarillo níspero, tatúese un cilicio espinoso circundando su brazo izquierdo, venda su cuerpo si recibe una buena oferta, báñese desnudo en el mar, escriba cuentos, trasiegue ginebra o whisky de primera calidad en pequeñas pero continuas dosis, consuma drogas de diseño, publique un blog. A veces consigues engañarte y crees a pies juntillas que estás en tu mejor momento, que aún no eres viejo. Y a veces ni siquiera llegas a serlo.

5 comentarios:

Clares dijo...

Risa me dan todos esos recursos. Qué miseria humana. Lo mejor es envejecer felizmente, aunque sea una tragedia personal la que se lleva a cuestas. Me hace más gracia porque siempre se ha pensado que las que llevan mal lo de hacerse viejas son las mujeres, y resulta que voy comprobando en todos mis amigos y conocidos que también los hombres lo llevan fatal. Y dirás tú, ¿cómo se envejece felizmente sin tener que recurrir a todo eso? Pues ya ves, yo creo que la solución, no total, pero sí al menos reconfortante, es que te quieran. Para lo cual, naturalmente, tú tienes que querer también a los que te pueden querer. No encuentro otra, la verdad. La otra es la de los surrealistas, ahora que lo pienso: morir joven.

Mal bicho dijo...

Yo casi prefiero caminar por el lado salvaje de la vida, pero desde otro punto de vista.
Es un poco asquerosete, pero yo quiero ser una especie de Flavio Briatore, para tener hijos con supermodelos y vivir en montecarlo.

supersalvajuan dijo...

En pequeñas dosis. Nunca, que para algo se hicieron los himnos
http://www.youtube.com/watch?v=mMVDklW6qwk

OneFlo dijo...

Se te ha olvidado lo de entrar en las fiestas desnudo y con una flor en el culo, ya sabes, hacer el culiflor....

Ana dijo...

Y los que nacemos viejos, qué...???

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