Últimas voluntades

02 noviembre 2010

En las fechas que corren, es raro que no se plantee la cuestión. ¿Qué quiero que se haga con mis restos cuando sean sólo eso, restos? Mis ancianas y venerables tías se hicieron construir un panteón familiar en un lugar alto y soleado del cementerio; un panteón en el que desde hace unos años por fin reposan mis abuelos, sobre cuyo traslado y sus pormenores me reservo el derecho a escribir unas líneas cualquier día de éstos. Para algo ha de servirme la condición de depositario de marrones familiares diversos. Mi suegro quiere que esparzan sus cenizas por su finca; mi padre, por una finca que fue suya. Mi madre sigue investigando si la cremación es compatible con la anunciada resurrección de los muertos. Mi cuñada pretende que pongamos sus cenizas en el salón, en una repisa o sobre la tele, con una leyenda que rece «Estoy hecha polvo». Y a mi hermano le gustaría que en su funeral suene Devuélveme la vida, a ser posible cantada por Malú. Hay gente para todo. Sí, podéis burlaros. Yo también lo hacía. Pero conforme se van cumpliendo años, se va uno dando cuenta de que la cuestión no deja de tener su importancia. Y su inminencia, todo hay que decirlo. Así que yo también he pensado lo que quiero que se haga con mis restos mortales, y una vez comprobado que no me dejarán esparcir mis pobres cenizas por el césped del estadio Santiago Bernabeu [nos ponemos de pie], dejaré dispuesto que se me deposite en una urna cineraria, sobre una estantería del Bar Plaza, en Celanova, entre la botella azul de Bombay Saphire y un tercio de Estrella Galicia. «Aquí descansa Leandro, donde ya en vida estuvo descansando». Sí, lo sé, habría quedado mucho mejor si me hubiese llamado Fernando, pero me llamo como me llamo y eso tiene mal arreglo ya. Y de todas formas, pienso que esa rima asonante no viene del todo mal; es todo un ripio de azulejo de bar, muy apropiado para la finalidad perseguida. Antes de dejar las cosas así dispuestas necesitaré, huelga decirlo, el beneplácito mancomunado de Benito y Javi, o de Javi y Benito, que tanto monta, pero pienso que no habrá obstáculo insalvable que me impida obtenerlo, máxime si se tiene en cuenta que igualmente preveo disponer una manda testamentaria a su favor con el loable fin de que, en cada aniversario de mi nacimiento y de mi deceso, a eso de las siete de la tarde, se invite a una generosa ronda a los paisanos presentes en el establecimiento, a cambio tan sólo de un modesto responso y de la lectura de unos versos que aún tengo pendiente de seleccionar. Se admiten sugerencias al respecto. En todo caso, insisto: la cuestión tiene su importancia, y es conveniente dejar las cosas bien dispuestas para evitar desarreglos y equívocos. ¿Pueden evitarse, por cierto? Mucho me temo que no. Y eso es lo malo de todo esto: ser víctima de una confusión macabra y acabar en el bar equivocado. En el bar equivocado, en el mejor de los casos. Todo es susceptible de empeorar.

45 comentarios:

disimulando dijo...

Es difícil decidir, me gustan mucho los cementerios. Yo que soy de extremos creo que me haría una lápida minimalista con un haiku grabado o un panteon así con esculturas. Tengo que pensarlo.

Leandro dijo...

Tú tienes pinta de tener mucho tiempo por delante para pensarlo, aunque bueno... no sabemos ni el día ni la hora

Nacho dijo...

Se me ocurren dos cosas y una pregunta.

- Lo del Santiago Bernabeu..., porque no se le ha ocurrido a Florentino, pero podría hacer una grada llena de cajitas-urna con cristal, mirando al campo...., ¡una fortuna! sacaba, con las miles de urnas que podría vender. Incluso podría hacer unos urnas/palcos VIP, con el Saphire, y lo que se tercie, Galicia o Levante.... sería emocionante, todos los partidos podrían empezar con los jugadores con la mano en el pecho cantando un himno, y terminando con el grito de guerra..¡por nuestros muertos! Se me saltan las lágrimas...

- Prefiero el Paddy (¿has probado el whiskey irlandés?, es muy distinto, sobre todo el Paddy Old, y a lo mejor lo consigues, que te guste), solo, en vaso corto y ...

- Para estar incluido entre los paisanos...¿Hay que estar empadronado?

Rubén dijo...

Yo pienso durar hasta más allá de los 90 años. Lo tengo decidido. Pues menudos somos los de Blanca.

Leandro dijo...

Nacho, tengo entendido que en el Camp Nou ya existe un columbario para depositar urnas cinerarias; o existe, o estaban tratando de adecuarlo, o algo así, pero no en la grada. Y hace algún tiempo leí que en el cementerio de Amsterdam se habían trasplantado unos cuantos metros cuadrados de césped del campo del Ajax, para esparcir allí las cenizas de los interesados, que al parecer eran legión. No estoy en condiciones de asegurar que eso sea cierto, claro. Pero lo suyo es esparcirlas en el cesped del estadio, a los pies de los DiStéfanos, Pirris, Santillanas, Butragueños, Zidanes, Raúles o Cristianos del futuro. O del presente, que nunca se sabe. Lo del whisky lo di por inútil hace mucho tiempo, y mira que me gustaría que me gustase, ya lo sabes. Y por paisano entiendo a todo el que pase por allí en el día y la hora adecuados; descuida, que lo especificaré en mi testamento.

Rubén, a los 90 o a los 900, supongo que los de Blanca también dejaréis algún resto, por menudos que seais. ¿O es que ascendéis al cielo en cuerpo y alma? Que no digo yo que no lo merezcáis, pero me cuesta creerlo

Nacho dijo...

No veo claro lo de ser esparcido por el césped, al menos hasta que no se pierda esa costumbre de regarlo continuamente durante los partidos a base de salivazos, aunque sean de megaestrellas fútbol.
En fin, será que no soy demasiado futbolero.

Leandro dijo...

No lo había pensado, Nacho. Un salivazo de Xabi Alonso o de Casillas sobre mis cenizas... joder, ¿cabe mayor honor?

supersalvajuan dijo...

Entramos a un bar equivocado este agosto en Compostela. Salimos vivos.

Leandro dijo...

Mala suerte. O quizá no: en Santiago y en agosto, cualquier sitio es el lugar equivocado.

Nacho dijo...

No, si a lo mejor tiene su aquel, creo que el problema es de las TV-LCD de alta definición, demasiado detalle tal vez...

Leandro dijo...

Tienes razón. A veces es mejor no saber lo que la verdad esconde

Oneflo dijo...

Hombre, para hablar de epitafios, me gustaría ver la tumba de Groucho, a ver si es verdad que dice eso de "Señora, perdone que no me levante"

Y, por supuesto, sin escupir.

Leandro dijo...

Joder, oneflo, había leído sin esculpir, y me preguntaba por qué razón no ibas a querer que el epitafio estuviese esculpido. Está claro: hay que dejar los blogs para después del café

Anónimo dijo...

Futboleros hasta la muerte

Leandro dijo...

Y más allá

Oneflo dijo...

Y, eso del fútbol, ¿qué es, exactamente?

Sé que se juega en el césped, pues hay quien quiere mezclarse con la hierba y con la saliva de alguien, y ser pisoteado, además.

Puro morbo, ¡y luego se meten con los anglocabrones y su disciplina!

Debe ser la hostia ¿no?

Leandro dijo...

Lo es, lo es. Tanto, que resulta difícil de explicar

Anónimo dijo...

A mi que me tiren al mar, al Mediterráneo y que pongan la canción de Serrat. La urna, de plástico, para tirarla al contenedor, una vez esparcidas las cenizas. Sé de una que salió flotando con las susodichas dentro y de otra que rellenaron con una piedra, para evitar lo anterior.
Luego copas para todos y unos bailes y muchas risas.

Leandro dijo...

Un mar transitado ése. Urnas cinerarias que salen a flote o rellenas de piedras, cenizas esparcidas. Más almas que en el infierno deben nadar por allí

Clares dijo...

Dices esas cosas porque estás vivo. ¿Qué más te dará cuando ya no lo estés? Me parece que todas esas previsiones que hacemos para "después" son una manera ilusoria de continuar aquí, donde, por supuesto, ya no estaremos. Yo, por mí, como si me quieren hacer picadillo. Eso es lo que digo en los momentos más escépticos, porque a veces también fantaseo con organizar cuidadosamente mi funeral y todo eso.
El cuento lo dejo para cuando vuelva del campo, que no puedo archivarlo, no sé por qué.

Leandro dijo...

Puedes tener por seguro que, si no estuviera vivo, no las diría. Para descargar el cuento: una vez que el archivo se despliega en la pantalla, en la esquina superior izquierda aparecen dos iconos. Pulsando sobre el primero ("Fullscreen") puedes ver el archivo en pantalla completa, más grande, para leerlo cómodamente; pulsando sobre el segundo (una flecha hacia abajo) puedes descargar el archivo. No dejes de hacerlo. En realidad, es el cuento lo que merece la pena

eljavito dijo...

Siempre me ha gustado como epitafio una frase que, probablemente, sea la que más he repetido (y repetiré) a lo largo de mi vida:

DE HOY NO PASA

... y, por una vez, estaría en lo cierto

Leandro dijo...

En este caso, eso no valdría para nosotros, los socios del club de mañana mismo me pongo

Nacho dijo...

Jejeje..., no soy yo el único que no sabía qué significaba eso de "fullscreen".

PD. Para epitafio el que vi en una tumba de una iglesia protestante en Irlanda. En ella se veía esculpido un cadáver a medio deshacer, con gusanos, y hasta con una rata en lo que quedaba de la barriga; y decía así: "Era lo que tu eres, soy lo que tu serás"
Alegre el muchacho ¿eh?

Leandro dijo...

Mucho mejor ahora, ¿verdad? El tipo de la rata, casi tan alegre como yo

Anónimo dijo...

Por eso prefiero que me quemen.

Leandro dijo...

Cuestión de gustos. Y del frío que haga, claro

Nacho dijo...

El tipo, la verdad, estaba desmejorado, pero a la rata casi se le veía sonreír.

Leandro dijo...

El tipo, la rata, los herederos del tipo... qué más da. Lo importante es que haya alguien contento, no todo va a ser llorar

neko dijo...

Que a propósito viene esta entrada... el otro día hablando con mi madre le dije que quería donar mis órganos (los que valieran todavía) y el resto que lo donara a la facultad de medicina para que hicieran lo que les viniera en gana.

Mi madre me preguntó que cuando le devolvierran los restos los médicos que debía hacer con ellos. Estas madres... :P

Leandro dijo...

Sí, madre sólo hay una; menos mal, cabría añadir. Pero hay que reconocerles un mérito superlativo. Son a prueba de bomba. Están dispuestas a aguantarnos todo, dónde, cuándo y lo que sea; incluso después de muertos. Además, qué coño, hubiera sido mucho peor que te preguntase qué debía hacer cuando le devolviesen los órganos que habías donado

Un lloc per evadir-se dijo...

Lo mejor es que los tuyos decidan por ti dónde prefieren ir a visitarte.

Leandro dijo...

Una generosa idea, ya lo creo. Pero, ¿y si entonces descubres que en realidad no quieren ir a visitarte?

Un lloc per evadir-se dijo...

Ése es tu trabajo: tienes que hacer que quieran.

Leandro dijo...

De acuerdo. Programaré maldiciones y fantasmales apariciones de ultratumba en las noches de tormenta si no me ponen flores el día de difuntos

Anónimo dijo...

No hay que tomárselo por la tremenda.

Leandro dijo...

Hombre, estas cosas o se toman por la tremenda o mejor no se toman, ¿no?

La nuera dijo...

Tengo una historia que viene como anillo al dedo.
Voluntad de mi suegra fue que la enterraran con las imágenes de unas santas de las que era muy devota: Alodia y Nunilo.
El mismo día en que Leandro escribió esta entrada, fallecía y hoy, sus hijos las han puesto en su fosa.
Hizo su trabajo.

Leandro dijo...

Buena compañía lo que haya de venir

victoria dijo...

Pues yo quiero que tiren las cenizas al río Liffey (Dublín) y que todos mis amigos se peguen un festín de Guinness a mi salud!!!!
SI SEÑOR! UNA BUENA CELEBRACIÓN, LA PENA ES NO ESTAR YO PARA HACERLO!

Leandro dijo...

Pues no me lo tomes a mal, pero espero contarme entre esos amigos

victoria dijo...

NO LO DUDES, LEANDRO!!!!!!!!!!!!!!!1

Leandro dijo...

Mucho me temo que, en buena medida, eso no va a depender de nuestra voluntad. Ni de la última, ni de la primera, ni de ninguna

Oneflo dijo...

En eso estoy de acuerdo, campeón. Lo de menos, por desgracia, es nuestra voluntad. Pero a nadie se le debe quitar el gusto de preparar sus juegos fúnebres.
Me pongo a ello, aunque, a causa de mi poca imaginación, la cosa puede ser realmente lamentable.

Leandro dijo...

ni puñetera falta que he hace. La imaginación, digo. Ponte a algo más lúdico, anda

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