Volaron los manteles

21 enero 2010

No tengo muy claro en qué consiste un domingo astromántico. ¿Es necesario hacer preparativos? ¿Hay que avisar a la familia o a los amigos? ¿Hay que levantarse temprano o puedes quedarte en la cama hasta el mediodía? ¿Se necesita algún tipo de material específico? ¿Se come dentro o fuera de casa? ¿Se puede ver el fútbol? ¿Es necesario que gane tu equipo o basta con un empate? ¿Se puede dormir la siesta? ¿Qué pasa si llueve? ¿Y si por la tarde, a última hora, todavía tienes que hacer los deberes? No sé. En cualquier caso, parece bastante probable que haya viento. Y también, que debe ser algo especial. Incluso espacial. Y de lo que sí estoy seguro es que será víspera de lunes. Y de otra semana nueva, sin estrenar. Una más.

Domingo astromántico by Leandro on Grooveshark

Crisis

19 enero 2010

La semana pasada, Arguiñano, al grito de ¡barato, barato!, preparó sopa de coliflor. Y hoy, siguiendo al dictado el lema Qué rica la comida casera, coliflor gratinada con calabaza frita. Esto pinta muy mal.

Magia

14 enero 2010

Pasaron los Reyes y dejaron esta canción. Y con ella, otras ciento treinta y cuatro canciones. Cinco libros de esos que, además del intenso placer de la lectura, estimulan el sufrimiento producido por una de las peores clases de envidia: la del por qué no se me ocurrirán estas cosas a mí. Un vago compromiso de, tal vez, algún día, dejar en casa de otro algo que haya escrito yo. Siempre que lo escriba, claro. Un par de zapatos para dar el relevo a los de la foto. Un saco de ganas de desgastar, de machacar las suelas de esos zapatos pisando otras calles, otras ciudades, otros territorios. El firme convencimiento de que me volveré a quedar con esas ganas. Y qué, no pasa nada, más se perdió en Cuba. La inevitable corbata. Unos billetes de avión para poder utilizarla en otro continente, el próximo mes de mayo, en la Primera Comunión de un sobrino. Una cámara de fotos para inmortalizar todos esos momentos en los que, sin duda, yo debería estar haciendo algo más productivo, pero no me da la gana de hacerlo. Un montón de tareas pendientes, el mismo de todos los años. O casi. Un bombón de marca. Risas y sonrisas a puñados, buena muestra de una alegría tan limpia como pasajera. Fusiles, granadas y munición para combatir en una batalla perdida: la de hacer lo imposible para que esa alegría no sea tan pasajera. Dos pulseras de cuero de incalculable valor. Carbón. Y todo por el precio de una taza de te. Y unos terrones de azúcar para los camellos.

Cup of tea by Leandro on Grooveshark

¿Ron o whisky?

07 enero 2010

El ron tiene el encanto romántico, rebelde y sangriento de los piratas. Hay algo de trágico en la última gota del último barril de ron, cuando el barco está lejos de puerto y cerca de la refriega. Es preferible la sangre. Incluso la propia. Pero el whisky es el technicolor, el ámbar dorado, el tintineo de los cubitos sobre el cristal tallado de bohemia, los cuentos de John Cheever, la copa solitaria al atardecer. ¿Qué estas bebiendo? Ni una cosa, ni otra. Me hubiera gustado que me gustasen, de verdad. Con el whisky, incluso, he hecho grandes esfuerzos por conseguirlo, pero nada. Fracaso. Tengo que conformarme con la cerveza, el vino y el gintonic, preferiblemente azul. Claro que, para el caso, da lo mismo. Dicen que todos sirven para olvidar. Pero es mentira. Es justo lo contrario.

Never forget you by Leandro on Grooveshark

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