El jefe estaba tratando de cuadrar el presupuesto para el próximo ejercicio. Me
llamó para consultarme si un determinado gasto de mi departamento se podría
considerar prescindible. Todo un detalle por su parte. El de consultarme, no el
de considerar prescindible el gasto; pobre gasto, qué culpa tendrá él. El caso
es que le dije que sí, por supuesto, faltaría más. Luego pensé. No suelo
hacerlo en horas de trabajo, pero hice una excepción. Pensé que ése era el único
gasto específico de mi departamento. Se podría decir que todo lo demás entraba
en las partidas de gastos comunes de la empresa: suministro eléctrico, teléfono, limpieza, acceso
a Internet, programas de ofimática, material de oficina: papel, bolígrafos, tinta
de la impresora. Más tarde caí en la cuenta de que estaba equivocado, aún había
otro gasto específico en el departamento: yo.
The Pitt. Segunda temporada.
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Hace unas semanas me preguntaba mi señora esposa una de las cuestiones que
la obligaba un cuestionario del INE (de esos que son voluntariamente
obligatorio...
Hace 14 horas