Como los billetes de quinientos euros. Como los nazarenos del Viernes Santo. Como las berenjenas. Como el ajo de Las Pedroñeras. Como las franjas del Real Valladolid. O como la franja republicana de la bandera. Como te pones después de un atracón de buena comida. Como las nubes deshilachadas de algunos atardeceres. O como las marcas de los golpes. En la piel, claro.
Literatura, amigo Thompson (1988-1989)
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Nada como volver a MS-O y a La ruta del aventurero y a Pío Baroja, y a esas
frases de la página nueve (tanto o más que ese “Bienvenido [o bienvenido] a
mi ...
Hace 3 horas
2 comentarios:
Es que el estómago hay que reutilizarlo. Siempre. Y a menudo. Y si a esta vida hemos venido a sufrir, yo quiero lechazo todos los días.
Pues habrá que elegir: reutilizar el estómago o reutilizar el lechazo. O los billetes de 500 €. O los atardeceres. O los golpes, por si no basta con uno para enterarte de las cosas.
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