Vuelta al cole

11 septiembre 2008

Leer este cuento fue como un dejá vu. Tardé un rato en darme cuenta. En efecto, lo había entrevisto unos años antes, en blanco y negro, adaptado algo más que libremente a otras circunstancias históricas. Jean Renoir, Dudley Nichols, Charles Laughton, Maureen O’Hara y George Sanders nos lo contaban de una forma maravillosa desde la pantalla de la televisión. Maravillosa, sí, a pesar de las bofetadas que Esta tierra es mía (1943) recibió y sigue recibiendo por propagandista e ingenua. ¿Y qué? ¿Acaso no hemos querido ser alguna vez ese digno y honesto profesor? ¿Y cuántos, llegado el caso, hemos conseguido serlo? Setenta años antes, la historia se llamaba La última clase y los acontecimientos eran otros. Pero sean cuales sean los soldados que en cada momento allanan las aulas, creo que esta historia les ayudará a encontrar dentro algunos objetos de valor.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

La historia es muy hermosa y en boca de ese niño que observa la historia con ojos inocentes más hermosa todavía.
Sin duda, no es consciente de la trascendencia de los acontecimientos que vive, pero se ha dado cuenta de que pasa algo importante.
La figura del profesor defendiendo sus convicciones, su lengua, algo más,: su historia, recuerda a ese maestro que nos dejó huella en la niñez.
El lucha contra la ignorancia, que hace a los pueblos someterse al yugo de los opresores.
La cultura (la historia, la lengua que hablamos, ..) es el arma que el profesor levanta contra el invasor.
La defensa del idioma es algo que se repite en la historia, incluso en la más reciente, de la defensa de lo que cada uno considera su tierra.

Leandro dijo...

En cualquier caso, es importante no confundir la defensa del idioma con su imposición. En Esta tierra es mía, Charles Laughton engrandece todavía más, si cabe, la figura del profesor. Y lo hace desde las miserias y los miedos del personaje. Un personaje especial, sin duda.

Anónimo dijo...

Por supuesto, imposición, nunca, de nada.
Queda muy claro en el retrato que hace del profesor que éste es un defensor de la libertad, de la cultura y el conocimiento como instrumentos para conservarla.

Anónimo dijo...

Creo que vi la película hace mucho tiempo.

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