Aún no se me ha pasado el susto de que mi hija cumpliese catorce años, y viene mi hijo con la ocurrencia de alcanzar la docena. Necesito un respiro. Y aunque siempre habrá quien piense que han sido (que hemos sido, en realidad) arrojados a este mundo como un perro sin hueso, yo prefiero seguir viéndolos cabalgar a lomos de su propia vida, como jinetes en la tormenta. Y que dure.
The Pitt. Segunda temporada.
-
Hace unas semanas me preguntaba mi señora esposa una de las cuestiones que
la obligaba un cuestionario del INE (de esos que son voluntariamente
obligatorio...
Hace 14 horas