Un bien escaso

26 mayo 2011

Nunca tenemos bastante. Nunca es suficiente. Siempre nos falta. Para hacer deporte. Para leer más. Y mejor. Para aprender. Para escribir. Para pasar un rato con un hijo, con un padre o con un amigo. Para decir esas dos o tres cosas que son tan importantes. O para haberlas dicho, cuando la ausencia ya no admite marcha atrás. Para hablar. Para mirar. Para pensar. Para hacer las cosas despacio. Lento. Tranquilo. Con calma. El caso es que siempre necesitamos un poco más. O mucho. En el mundo de la prisa, la urgencia y la velocidad, casi nunca lo encontramos.

No es cierto que sean imposibles los viajes temporales. Todos viajamos en el tiempo, pero siempre hacia delante. Cada vez más rápido. Y cuanto más camino llevamos recorrido, más nos falta. Menos tenemos. Tiempo.

6 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Hay que esforzarse. O dormir poco.

Leandro dijo...

No, no, no... se trata justo de lo contrario

Amor dijo...

Mira, siempre llego tarde, pero justo a tiempo. La canción perfecta para el síndrome premenstrual, me iba a estallar la cabeza.
Yo sí tengo tiempo.

Leandro dijo...

Llego tarde, tengo tiempo... veo que has cogido la idea. En materia de síndromes premenstruales ando bastante pez, así que no sé si eso que dices de la canción es bueno o malo; para mí, pocas pegas se le pueden poner, síndromes diversos al margen

Oneflo dijo...

Lo importante no es saber, si no tener el tfno del que sabe, y para eso de los síndromes, a quien cojones llamo, ¿Eh?

Leandro dijo...

That is the question

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