El sueño de los escaparates

28 junio 2010

Una tarde de principios de verano, a la sombra, junto a la piscina, contemplando la felicidad pasajera de los que vienen a ocupar nuestro lugar, y ahogando las emociones, intensas, contenidas, en un gintonic con hielo abundante y unas gotas de limón exprimido. O en ron añejo. O en whisky. O en lo que sea, pero con hielo. Siempre con hielo. Creo que eso es todo lo que podemos ser. Nada mejor. Nada más.

Cuando las cosas se hacen por principios

24 junio 2010

Un día decides ser tú mismo y llevar esa máxima hasta sus últimas consecuencias. Y contra todo pronóstico, las cosas te van bien. Se podría decir, incluso, que muy bien. Haces fortuna. Pero, ¿qué fortuna es suficiente para ti? ¿Qué fortuna es suficiente para nadie? Quieres más. Te metes con tus colegas en una espiral de créditos que ninguna de vuestras grandes corporaciones puede cobrar ni pagar. Falseas el valor de tus activos con tasaciones de ciencia ficción. Juegas con el dinero de los demás y te quedas una parte a comisión. Y ahora, cuando las cosas van mal, todos te señalan. ¿Por qué? ¿Qué has hecho tú para merecer semejante descrédito? Al fin y al cabo, tú sólo luchabas para liberar a los hombres de los múltiples yugos que los oprimen, como el buen anarquista que eres; el único anarquista auténtico que, en el fondo, siempre has sido y sigues siendo.

Agárrame ese fantasma

21 junio 2010

Si nos ponemos a pensar, seguro que en la transición política encontramos más de uno. Y en la transición defensa-ataque también se me ocurren varios. Pero en esta transición del frenesí al sosiego, de la epilepsia a la narcolepsia, del ruido a las nueces, de la trepidación a la calma, de las guitarras a las voces. En esta transición, digo, ¿quién es el fantasma?



Caminantes o caminados

15 junio 2010

Entonces, ¿al andar se hace camino y se hace camino al andar, o es la vida la que te lleva por caminos raros? Supongo que esa es la cuestión. O una de las cuestiones. Y supongo que no es de las más sencillas. Parece que hará falta un ingeniero para resolverla. De caminos, por supuesto. Ustedes me disculparán este trozo averiado del día. Es que en mi barrio, al doblar la esquina, también hay un bar que se llama Las Vegas.

Me lo acaban de volver a decir

10 junio 2010

«Holaaa, estamos llamando por mandato de MoviStar a los usuarios de Nokia 5800. ¿Dispone usted de este modelo de terminal, no es cierto?»

«Sí»

«¿Podría hacerle unas preguntas?», el acariciador acento argentino me transporta al otro extremo de la línea, desde donde Valeria Mazza o Natalia Verbeke, qué menos, se dirigen a mí cómodamente recostadas en el sofá de su pieza.

«Sí, sí, por supuesto, faltaría más», y aquí es donde aparece el hombre que todo hombre lleva dentro, ridículo donde los haya.

«¿Podría decirme su edad?»

«Cuarenta y tres años»

«Muy bien, señor. Hemos terminado. Muchas gracias. Que tenga usted un buen día»

Llamo la atención sobre el hecho de que ser viejo podría considerarse un grave inconveniente para que un tercero te pueda tomar, siquiera sea como consecuencia de su mal gusto o su escasa formación lectora, por una joven promesa de la literatura. Y no está de más que alguien nos lo recuerde de vez en cuando, no.

Dolor de cabeza

08 junio 2010

Cuando los placeres de la carne se obstinan en parecer poco placenteros. Cuando no quieres ir al colegio. Cuando no quieres ir a trabajar. Cuando no quieres ir al colegio a trabajar. Cuando tratas de esquivar, a la desesperada y con un solo regate en dirección a la playa, a los otros doscientos diecisiete invitados a la Primera Comunión del hijo del director del departamento de marketing de la empresa en la que tu pareja estuvo trabajando hasta el mes de febrero. Cuando descubres por enésima vez, y por enésima vez demasiado tarde, que «¿tienes un minuto?» es sólo una pregunta retórica. Cuando no encuentras la punta por la que empezar a explicar tantas cosas. Cuando la vida te ha vuelto a ganar uno a cero en el descuento, o de penalty injusto, o por goleada, y al volver a casa intentas evitar a toda costa que se den cuenta. O cuando te duele de verdad, claro. Pero entonces ya no se lo cree nadie.

Abolladuras

01 junio 2010

Choques. Golpes. Tropezones. Batacazos. Malas noches. Y peores amaneceres. Pasos atrás. Pequeños fracasos. O grandes. Y grandes pérdidas, porque todas las pérdidas son grandes, como todas las caídas son malas. Amenazas. Crisis. Un poco menos de esto. Bastante menos de aquello. ¿Y qué? Mi coche también está abollado y sigue andando. Mis hijos quieren que lo cambie por otro mejor, pero el caso es que sigue andando. A veces marcha atrás, otras hacia delante. Pero sigue andando. Lo importante es que el motor funcione. Y el Espíritu del Desagüe, que diga lo que quiera.

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