Un programa doble con tu abuelo en el cine Rosales. Una fiesta de fin de curso, como protagonista o como espectador. Un atardecer en la carretera. Una noche solo en una solitaria habitación de hotel. El primer beso. O el último. Aunque parezca obvio, a veces lo perdemos de vista: los recuerdos sirven, entre otras cosas, para conjurar el olvido. Todos, los buenos y los malos.
Poemas de la existencia, de Antonio Fernández Fuentes (Reseña nº 1160)
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*Antonio Fernández Fuentes*
*Poemas de la existencia*
La Fragua del Trovador, 2025
La poesía es un acto de rebeldía en el mundo que nos ha tocado vivir...
Hace 2 días
6 comentarios:
¿Olvidar a estas alturas?
No, no. Justo lo contrario: no olvidar
En Buenos Aires perdí la cámara de fotos. Y da igual, certificado.
Hombre, igual... un poco sí que debe cabrear
Todavía espero el aparato que sea capaz de guardar los sentimientos, las emociones e incluso los olores en un cajón.
Espero también el que sea capaz de aspirar mis sueños y mostrarmelos en un frasco, pero creo que moriré sin verlo.
Tengo el síndrome de Diógenes de los recuerdos, creo temer.
No pasa nada. Lo importante es saber llevarlo bien
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