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Una premonición

13 febrero 2014

Hace hoy cien años, contando un sueño que había tenido, Kafka escribió en su diario lo siguiente:

«(...) Veo siempre en la mano de uno un libro que es parecido a un plano. Pero resulta que contiene siempre algo diferente por completo, una lista de las escuelas berlinesas, una estadística de impuestos o algo por el estilo. No quiero creerlo, pero me lo demuestran sin la menor duda, sonriendo» 

¿Os suena?

In memoriam

04 agosto 2012

Esta vaca ha hecho feliz a más gente que muchas personas.


Sí, en efecto, ella sola ha hecho feliz a más gente que muchísimas personas, que casi todas las personas. Y su madre aún más, porque alumbró a unas cuantas como ella. 

En la India, antigua y sabia civilización, se le tiene por animal sagrado. Claro que nadie es perfecto: tengo entendido que no se las comen. Sin embargo, se les reconoce el mérito y se les rinden honores. Por algo se empieza.

No es fácil describir la serena alegría que irradia este ser con su mera existencia, incluso después de encontrar la muerte. Sobre todo, después de encontrar la muerte. ¿Es casual, acaso, el hecho de que se adopte como marca de éxito La Vaca que Ríe? ¿Cree usted casual que a esta época del año la llamen vacaciones? Mucho nos tememos que no. Y creemos que ha llegado el momento de que se declare especie protegida a esta vaca, la vaca gallega, para que siga haciendo felices a las generaciones venideras. Desde este modesto rincón hacemos un llamamiento con este fin, y esperamos que alguien nos conteste. Porque este insigne animal merece nuestro respeto y todos los homenajes que se le tributen. Porque, dígame usted compañero, y conteste con prudencia: ¿cuál es la mansa presencia que puebla nuestras praderas, y en melancólica espera, con abnegada paciencia, nos da alimento y abrigo fingiendo indiferencia? Nómbreme usted el animal que no es toro ni cebú, que para ayudar la salud y para que usted le aproveche, le da la carne y la leche en generosa actitud, tiene cola y cuatro patas, y cuando muge hace mú. Pues eso.


El peligro acecha a la vuelta de cualquier esquina

20 febrero 2010

Advertencia!

La utilizacion de este producto implica cierto riesgo para el usuario. Los usuarios de este producto deben asumir todos los riesgos de herida. Compruebe que el material está en buen estado antes de cada utilización. Cualquier movimiento que comporte caídas, saltos y/o una noción de caída o de salto puede ser peligroso y puede causar heridas graves. Las personas utilizan este producto por su cuenta y riesgo. Cualquier actividad de este tipo debe practicarse bajo atenta vigilancia.

Literal. ¿Qué peligroso artilugio has metido en tu casa? ¿Lo has puesto fuera del alcance de los niños? ¿Te atreverás a utilizarlo después de leer este severo aviso? ¿Mantendrás el temple? ¿Conservarás el valor? ¿Detrás de qué se puede esconder semejante amenaza? ¿Qué puede merecer tamaña advertencia? Consumidor, ¿pero qué has hecho? ¿Qué has comprado? Esto:

Crisis

19 enero 2010

La semana pasada, Arguiñano, al grito de ¡barato, barato!, preparó sopa de coliflor. Y hoy, siguiendo al dictado el lema Qué rica la comida casera, coliflor gratinada con calabaza frita. Esto pinta muy mal.

Dame argo

04 diciembre 2009

Primero, un montón de bienintencionadas ONG’s rompieron el fuego tratando de que apadrinásemos a los niños más desfavorecidos del tercer mundo. Más tarde, las sociedades protectoras de animales se pusieron a la tarea buscando padrinos para bichos desprotegidos de las más diversas especies. Luego, el sector más solidario del pueblo aragonés se preocupó de promover el apadrinamiento de murcianos sedientos. Y ahora amenazan los estudiantes. Y es que, ¿qué sería de un español sin su paga, o cuando menos, sin la incesante lucha por asegurársela? Poca cosa.

(Despegado con esmero hace pocos meses de una sucia pared, en una céntrica calle de Murcia. Por mis niños que no miento)

No es coña

16 octubre 2009

Escoñar: 1. tr. Romper, estropear. U. t. c. prnl. || 2. tr. Hacer fracasar. U. t. c. prnl. Se escoñó el invento. || 3. prnl. Hacerse daño. (RAE)

Porque a veces las cosas se rompen. Otras veces se estropean. O se averían. Incluso se joden. Pero hay ocasiones en que se escoñan. Y si se escoñan, se escoñan. Y punto.

Diario La Verdad, edición de Murcia. 14 de octubre de 2009

¿Homenaje?

22 agosto 2009

Añoranza de la República. O deseo de que permanezca exactamente ahí, donde está. ¿Homenaje? A la ambigüedad, supongo. Así que nada, lo dicho: la República, siempre en la memoria.

Paf

08 agosto 2009

Voz onomatopéyica con la que se expresa el ruido que hace una persona o cosa al caer o chocar contra algún objeto. En medicina, poliposis adenomatosa familiar, o afección hereditaria caracterizada por la formación de numerosos pólipos en las paredes interiores del colon y el recto, que aumentan el riesgo de padecer cáncer colorrectal. Más rebuscado: Personal Ancestral File, software de genealogía creado por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, división informática (freeware, como Dios manda). Pero también, establecimiento público donde se sirven bebidas alcohólicas o no alcohólicas (aunque preferiblemente sí) y refrigerios. Del inglés al gallego profundo, sin solución de continuidad.

Horror vacui

10 julio 2009

Nulo. Nada. Nadie. Carencia. Luna nueva. Boca de lobo. Eclipse total. Vacío. Negro. O blanco. Folio en blanco. Ausencia. Cero. Cero patatero. Cero al cociente y bajo la cifra siguiente. Si te descuidas, ni siquiera tienes coche.

El tiempo en sus manos

27 marzo 2009

Esta semana he empleado casi una tercera parte del tiempo efectivo de trabajo en hacer un cursillo. Jornadas profesionales, los llaman ahora. Y sin embargo, admiten a gente como yo. Pues muy bien. Un cursillo, decía, sobre un tema tan carente de interés como de rabiosa actualidad. Pero eso es lo de menos. Lo más destacado, sin duda, nuestra proverbial capacidad de asentimiento, que sigue intacta, y el recado de escribir.

Hace años (no muchos, pero años) que no asistía a un cursillo de estos, y pocas cosas han cambiado. Y entre las que han cambiado, desde luego, no se encuentra el uso que el respetable hace del asentimiento como mecanismo de afirmación de la personalidad. Cada vez que el ponente menciona alguna idea que podemos identificar en nuestro rico acerbo de conocimientos, asentimos. Un leve balanceo de la cabeza hacia delante y hacia atrás, acompañado en ocasiones de una leve entrecerrar de ojos. Como diciendo, claro, claro, o en efecto, o incluso mirad, sé tanto como él. Porque se trata, en realidad, de un asentimiento dirigido al resto del público, al que tratamos de hacer saber, con este sencillo gesto, que existe una porción de conocimientos que ese señor de ahí arriba y yo compartimos. Sólo nosotros dos. O como mucho, también los tres o cuatro que estamos asintiendo a la vez. Cabría pensar que cuanto más se asiente, más listo es uno. Craso error, porque si ya te sabes casi todo lo que expone el conferenciante, qué coño haces perdiendo tontamente una tarde entera en un sitio tan aburrido. Y tan incómodo. De todas formas, visto desde la última fila, entre los que van asintiendo alternativamente y los que cabecean luchando contra el sueño, o directamente vencidos por él, aquello se nos aparece como un apacible mar de incipientes calvas mecido por una suave brisa. Y tiene su aquél.

Y luego está lo del bolígrafo. A primera vista, prendido en la solapa de la inevitable carpeta de quiero y no puedo ser piel, no pasaba de ser el también inevitable bolígrafo publicitario. Sin embargo, transcurridos apenas un par de siglos desde que el Sr. Pacheco Guevara echase a rodar su ponencia, manoseando el susodicho bolígrafo de forma puramente mecánica ante la falta de material relevante que trasladar a mis notas, descubrí su secreto. Observen:





En efecto. Este bolígrafo encierra en sus entrañas, enrollados en formato micropersiana, tres años. Tres largos años, con sus doce meses y sus trescientos sesenta y cinco días. Trescientos sesenta y seis, en el caso del primero. Dejando al margen las consideraciones estéticas y las disertaciones sobre el buen gusto, que al fin y al cabo cada uno tiene el suyo, me pregunto si este bolígrafo podrá destilar por la punta todo lo que estos tres años puedan dar de sí. Porque se trata de los años 2008, 2009 y 2010. Los peores años de la peor crisis económica de la historia, dicen los sabios. Paro, ejecuciones hipotecarias, procedimientos concursales, recortes salariales, deflación, viviendas vacías, tiendas cerradas, ajustadísimos finales de mes. Una parte venenosa del calendario gregoriano, por muchas Navidades, vacaciones y cumpleaños que esconda. Mucho tiempo, sí. Y muy mal tiempo. Todo el poder de estos tres años malignos, en manos de cualquier desaprensivo dispuesto a escribir con ese bolígrafo. Como yo, que de momento lo tengo aparcado, a la espera de que se me ocurra contra quién utilizarlo. El bolígrafo, digo. O lo que salga por su punta. Y lo peor es que repartieron más de sesenta, creo.

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