Aún no se me ha pasado el susto de que mi hija cumpliese catorce años, y viene mi hijo con la ocurrencia de alcanzar la docena. Necesito un respiro. Y aunque siempre habrá quien piense que han sido (que hemos sido, en realidad) arrojados a este mundo como un perro sin hueso, yo prefiero seguir viéndolos cabalgar a lomos de su propia vida, como jinetes en la tormenta. Y que dure.
Y sigue amaneciendo, de Antonio Fernández Fuentes (Reseña nº 1172)
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*Antonio Fernández Fuentes*
*Y sigue amaneciendo*
Ediciones QVE, 2012
Este es el segundo poemario que leo de *Antonio Fernández Fuentes*, a quien
s...
Hace 15 horas