Aún no se me ha pasado el susto de que mi hija cumpliese catorce años, y viene mi hijo con la ocurrencia de alcanzar la docena. Necesito un respiro. Y aunque siempre habrá quien piense que han sido (que hemos sido, en realidad) arrojados a este mundo como un perro sin hueso, yo prefiero seguir viéndolos cabalgar a lomos de su propia vida, como jinetes en la tormenta. Y que dure.
Aclis, la diosa del suspiro final, de M.D. Álvarez
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Por mucho que le dijeran, él la seguía queriendo a pesar de ser la diosa de
la oscuridad, hija de Nix. Sin embargo, sentía una especial debilidad por
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Hace 2 días