Una tarde de principios de verano, a la sombra, junto a la piscina, contemplando la felicidad pasajera de los que vienen a ocupar nuestro lugar, y ahogando las emociones, intensas, contenidas, en un gintonic con hielo abundante y unas gotas de limón exprimido. O en ron añejo. O en whisky. O en lo que sea, pero con hielo. Siempre con hielo. Creo que eso es todo lo que podemos ser. Nada mejor. Nada más.
The Pitt. Segunda temporada.
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Hace unas semanas me preguntaba mi señora esposa una de las cuestiones que
la obligaba un cuestionario del INE (de esos que son voluntariamente
obligatorio...
Hace 19 horas