Una tarde de principios de verano, a la sombra, junto a la piscina, contemplando la felicidad pasajera de los que vienen a ocupar nuestro lugar, y ahogando las emociones, intensas, contenidas, en un gintonic con hielo abundante y unas gotas de limón exprimido. O en ron añejo. O en whisky. O en lo que sea, pero con hielo. Siempre con hielo. Creo que eso es todo lo que podemos ser. Nada mejor. Nada más.
Aclis, la diosa del suspiro final, de M.D. Álvarez
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Por mucho que le dijeran, él la seguía queriendo a pesar de ser la diosa de
la oscuridad, hija de Nix. Sin embargo, sentía una especial debilidad por
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Hace 3 días