Incapaz de zanjar la cuestión: torear o mirar desde la barrera, jugar o aplaudir, protagonista o espectador, vivir o escribir, cifras o letras, rojo o negro, por él o por todos sus compañeros, renovarse o morir, actuar o soñar. Pero con cuidado, que lo que se sueña se pierde de pronto y ese sueño le supo a poco. Un poco atrapado, sí. Pero no podría vivir por otro. Así que sigue aquí. En España. A las ocho.
Ojos verdes, pelo blanco, de María Teresa Fandiño Pérez
-
OJOS VERDES, PELO BLANCO
Dormido el bosque, enamora.
Arrumacos y murmullos
entre abedules y arrullos
cuando apagan la farola.
Suena en el Sar un...
Hace 23 horas