Una tarde de principios de verano, a la sombra, junto a la piscina, contemplando la felicidad pasajera de los que vienen a ocupar nuestro lugar, y ahogando las emociones, intensas, contenidas, en un gintonic con hielo abundante y unas gotas de limón exprimido. O en ron añejo. O en whisky. O en lo que sea, pero con hielo. Siempre con hielo. Creo que eso es todo lo que podemos ser. Nada mejor. Nada más.
Espejo de monos alumbrados, de José Siles (Reseña nº 1163)
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*José Siles*
*Espejo de monos alumbrados*
Ediciones Vitruvio, 2025
Tengo que confesar que cuando leí el título me imaginé a miles y miles de
personas vi...
Hace 1 día