Como los billetes de quinientos euros. Como los nazarenos del Viernes Santo. Como las berenjenas. Como el ajo de Las Pedroñeras. Como las franjas del Real Valladolid. O como la franja republicana de la bandera. Como te pones después de un atracón de buena comida. Como las nubes deshilachadas de algunos atardeceres. O como las marcas de los golpes. En la piel, claro.
El caso de la viuda polaca, de Juan Pedro Aparicio (Reseña nº 1136)
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*Juan Pedro Aparicio*
*El caso de la viuda polaca*
M.A.R. Editor, 2025
Hacía tiempo que no leía una novela tan agradable como esta, que me dejase
tan ...
Hace 4 días
2 comentarios:
Es que el estómago hay que reutilizarlo. Siempre. Y a menudo. Y si a esta vida hemos venido a sufrir, yo quiero lechazo todos los días.
Pues habrá que elegir: reutilizar el estómago o reutilizar el lechazo. O los billetes de 500 €. O los atardeceres. O los golpes, por si no basta con uno para enterarte de las cosas.
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