8. Gastos

28 septiembre 2012

El jefe estaba tratando de cuadrar el presupuesto para el próximo ejercicio. Me llamó para consultarme si un determinado gasto de mi departamento se podría considerar prescindible. Todo un detalle por su parte. El de consultarme, no el de considerar prescindible el gasto; pobre gasto, qué culpa tendrá él. El caso es que le dije que sí, por supuesto, faltaría más. Luego pensé. No suelo hacerlo en horas de trabajo, pero hice una excepción. Pensé que ése era el único gasto específico de mi departamento. Se podría decir que todo lo demás entraba en las partidas de gastos comunes de la empresa: suministro eléctrico, teléfono, limpieza, acceso a Internet, programas de ofimática, material de oficina: papel, bolígrafos, tinta de la impresora. Más tarde caí en la cuenta de que estaba equivocado, aún había otro gasto específico en el departamento: yo.

Balada triste de pelota

04 septiembre 2012

Cristiano Ronaldo está triste. Para quienes le hemos visto jugar un par de veces por semana durante los últimos tres años, esta revelación no constituye sorpresa alguna. Fuera cual fuese el resultado, sus gestos, sus mohines, su angustia... lo delataban. Puntuales fogonazos de alegría, tan explosivos como efímeros, al marcar un gol, o dos, o tres, o al ganar un título o un partido importante, no engañaban al espectador atento. Lo llamaban ambición, pero lo suyo no era más que tristeza.

Con sus palabras, este Cristiano ha escandalizado a propios y extraños. ¿Cómo es posible que un hombre tan afortunado como él se encuentre triste? ¿Con todo lo que tiene? ¿Con la que está cayendo? Sin embargo, no debería sorprendernos. Ronaldo no es más que la prueba viviente, una más, de que el dinero no hace la felicidad. Ni el dinero, ni la gloria, ni el éxito, ni la belleza. Me refiero, claro está, a la belleza de las mujeres que le acompañan.

¿Y porqué está triste? Eso no lo sabemos. Cristiano nos ha hecho partícipes de su tristeza, pero no ha profundizado en las causas. Al menos, en público. Tal vez ni siquiera las conoce bien. Se ha limitado a hacer una vaga referencia a ciertos problemas profesionales que, según dice, el Club (el Club que le paga religiosamente, y tal vez un poco de más) conoce. En círculos supuestamente bien informados se especula con diversos motivos: ansía una mejora contractual, no consigue ganar el Balón de Oro, la Champions League se resiste, no recibe suficientes mimos de sus compañeros, ni de sus jefes, ni de sus rivales, ni de los medios de comunicación.

Algunos creemos, no obstante, que los tiros no van por ahí. Más dinero, más balones de oro, más títulos, más elogios... no le harán más feliz. Le pondrán contento durante un rato. Durante unos días, quizá. Pero eso pasará más pronto que tarde. Todos sabemos lo poco que dura la alegría en casa del rico.

Es muy posible que los motivos de su tristeza se encuentren dentro de él. Ahí es donde Cristiano Ronaldo debe buscarlos. Sin embargo, parece que de momento no los encuentra. Lo que no deja de ser una aparente paradoja en alguien que se mira tanto a sí mismo.

In memoriam

04 agosto 2012

Esta vaca ha hecho feliz a más gente que muchas personas.


Sí, en efecto, ella sola ha hecho feliz a más gente que muchísimas personas, que casi todas las personas. Y su madre aún más, porque alumbró a unas cuantas como ella. 

En la India, antigua y sabia civilización, se le tiene por animal sagrado. Claro que nadie es perfecto: tengo entendido que no se las comen. Sin embargo, se les reconoce el mérito y se les rinden honores. Por algo se empieza.

No es fácil describir la serena alegría que irradia este ser con su mera existencia, incluso después de encontrar la muerte. Sobre todo, después de encontrar la muerte. ¿Es casual, acaso, el hecho de que se adopte como marca de éxito La Vaca que Ríe? ¿Cree usted casual que a esta época del año la llamen vacaciones? Mucho nos tememos que no. Y creemos que ha llegado el momento de que se declare especie protegida a esta vaca, la vaca gallega, para que siga haciendo felices a las generaciones venideras. Desde este modesto rincón hacemos un llamamiento con este fin, y esperamos que alguien nos conteste. Porque este insigne animal merece nuestro respeto y todos los homenajes que se le tributen. Porque, dígame usted compañero, y conteste con prudencia: ¿cuál es la mansa presencia que puebla nuestras praderas, y en melancólica espera, con abnegada paciencia, nos da alimento y abrigo fingiendo indiferencia? Nómbreme usted el animal que no es toro ni cebú, que para ayudar la salud y para que usted le aproveche, le da la carne y la leche en generosa actitud, tiene cola y cuatro patas, y cuando muge hace mú. Pues eso.


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