¿Se puede saber qué coño estás mirando?

09 diciembre 2009

Surcar mares, subir montañas, patear grandes ciudades o rastrear parajes perdidos. Fútbol, baloncesto, natación, carrera pedestre, gimnasia rítmica o patinaje artístico. Guitarra, piano, violín, batería, banjo, flauta de pan o triángulo. Cuentos, novelas, poesía, filatelia, numismática o pirotecnia. Sea lo que sea, hazlo. O por lo menos, participa. De la forma que sea. Es mejor ser protagonista que espectador. Más vale ser el último de los figurantes que el presidente del club de fans. No merece la pena pasarse toda la vida mirando. Como un fan. Como un jodido y pesadísimo fan.

Como un fan by Leandro on Grooveshark

Dame argo

04 diciembre 2009

Primero, un montón de bienintencionadas ONG’s rompieron el fuego tratando de que apadrinásemos a los niños más desfavorecidos del tercer mundo. Más tarde, las sociedades protectoras de animales se pusieron a la tarea buscando padrinos para bichos desprotegidos de las más diversas especies. Luego, el sector más solidario del pueblo aragonés se preocupó de promover el apadrinamiento de murcianos sedientos. Y ahora amenazan los estudiantes. Y es que, ¿qué sería de un español sin su paga, o cuando menos, sin la incesante lucha por asegurársela? Poca cosa.

(Despegado con esmero hace pocos meses de una sucia pared, en una céntrica calle de Murcia. Por mis niños que no miento)

Matando monstruos en los parques

01 diciembre 2009

En los parques pasaba las tardes, no las mañanas. Y no todas. Pasaba, sobre todo, las de los sábados. Por lo general, eran tardes bastante olvidables. Nunca importaba el sitio, así que eso está de más; bastaba un parque más o menos céntrico. Nunca me preocupé de cuál. Nunca me preocupé de los parques, ni de las tardes, ni de los sábados. Y ahora puedo decir que, de todos mis delirios y mis cuentos, sólo el suyo ha mejorado el argumento. Ahora me escondo y los observo, y puedo decir que mataré monstruos por ellos. Que seguiré matando monstruos por ellos. Ya hace algún tiempo salté y caí justo aquí. Aquellos safaris sin fin se esfumaron sin avisar. Y hoy lo he vuelto a notar: cada nube es un plan, se transforma al viajar, y no pesa y se va. Somos nubes, no más. Como hojas que danzan al viento, así nos recogerá el tiempo y nos hará rodar y rodar y rodar y rodar y rodar. Pero sí que hay final.

Un día en el parque by Leandro on Grooveshark

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