Surcar mares, subir montañas, patear grandes ciudades o rastrear parajes perdidos. Fútbol, baloncesto, natación, carrera pedestre, gimnasia rítmica o patinaje artístico. Guitarra, piano, violín, batería, banjo, flauta de pan o triángulo. Cuentos, novelas, poesía, filatelia, numismática o pirotecnia. Sea lo que sea, hazlo. O por lo menos, participa. De la forma que sea. Es mejor ser protagonista que espectador. Más vale ser el último de los figurantes que el presidente del club de fans. No merece la pena pasarse toda la vida mirando. Como un fan. Como un jodido y pesadísimo fan.
La herencia de sangre, de M.D. Álvarez
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—Mira quién ha cazado un auténtico wurdulac, -dijo el príncipe, señalando a
su mejor cazador con una sonrisa endiablada.
El cazador se inclinó ante e...
Hace 2 días
