¿Sí? ¿Y para qué? ¿Y si no me gusto? ¿Y si resulta que no me caigo bien? Y lo que es peor, ¿y si luego no me dejo en paz? ¿Y si no dejo de escuchar esa voz? Una vez que te conoces, es muy difícil acallarla. Una vez que te conoces, es casi imposible escapar. Y si lo intentas, el precio puede llegar a ser muy alto. La huída te puede salir cara. Así que, al final, acabas conversando con el hombre que siempre va contigo. Porque, digan lo que digan, nadie puede escapar sin más. Más pronto o más tarde, William Wilson te da alcance.
La cuenta pendiente, de M.D. Álvarez (2 de 4)
-
Angie recogió el billete de cien dólares, con la boca ligeramente abierta.
No por el dinero en sí, sino por la sinceridad palpable en el gesto de
Marc...
Hace 11 horas