Da igual cómo tengas los pies, que alguien comulgue con tus ruedas o si te han tumbado de una pedrada. Sólo eres un gigante cuando tienes que luchar contra tí mismo. Y a nadie le importa si ganas o si pierdes.
La gracia de los besitos porteños, de M.D. Álvarez
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Aquella diminuta plantita de pequeñas, delicadas y hermosas flores, con
apariencia de diminutas bocas de dragón de un delicado color lila, trataba
de...
Hace 10 horas