Incapaz de zanjar la cuestión: torear o mirar desde la barrera, jugar o aplaudir, protagonista o espectador, vivir o escribir, cifras o letras, rojo o negro, por él o por todos sus compañeros, renovarse o morir, actuar o soñar. Pero con cuidado, que lo que se sueña se pierde de pronto y ese sueño le supo a poco. Un poco atrapado, sí. Pero no podría vivir por otro. Así que sigue aquí. En España. A las ocho.
Los Wharner, de M.D. Álvarez (4 de 4)
-
Marcus no esperó a la medianoche. Rebuscó en el desván de su abuelo hasta
encontrar un viejo baúl de roble con el emblema de un sol eclipsado.
Dentro,...
Hace 9 horas