La ciudad vacía. Las tuercas oxidadas. Las heridas abiertas. La esperanza esfumada. Las colillas apagadas. ¿Qué encontrará el ángel cuando decida volver? ¿Y cómo volverá? ¿Con la frente marchita? Y lo más importante: ¿volverá? ¿Cogerá su vida y su mochila y volverá? Vaya usted a saber. Pero vaya al sitio correcto, no vale cualquiera. Y luego vuelva, claro.
La herencia de sangre, de M.D. Álvarez
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—Mira quién ha cazado un auténtico wurdulac, -dijo el príncipe, señalando a
su mejor cazador con una sonrisa endiablada.
El cazador se inclinó ante e...
Hace 2 días