Lunes

27 abril 2009

El mejor día de la semana. Que sí, de verdad. Una semana nueva, sin estrenar, sin estropear aún. Lo normal es que las cosas se tuerzan a la altura del miércoles, como muy tarde. Y el jueves, el viernes por la mañana todo lo más, la semana ya no tiene arreglo. De ahí hasta el final, todo es dejarse llevar con el menor quebranto posible. Pero el lunes, el lunes es un privilegio. La fuerza te acompaña. Se adueña de ti el irreductible espíritu del uno de enero. Y te sientes como en esta canción: es la hora de iniciar una nueva trayectoria; no puedes echarte atrás, eres el héroe de la historia. O como en la de que aquí todo va bien, que todo esto es fetén, y nadie lo discute porque todo va dabuten. O mejor aún, como en aquélla de que vamos p’allá, to’ tieso, to’ tieso, a ver quién se pone delante. Lo que pasa es que éstas sólo las tengo en vinilo, y me resultaba complicado colgar el vinilo aquí.



Venga, va, en serio

26 abril 2009

Esto no puede seguir así. Aficionado o no, si eres escritor tienes que escribir. Mucho, poco o regular, tienes que escribir. Si eres perezoso, poco. Vale. Pero algo, lo que sea. Bastante trabajo cuesta decírselo a los demás, como para que luego te pregunten: ¿Y qué has escrito?, que es lo primero que se le ocurre a todo el mundo para evitar incómodos silencios. Y tú: Por ahora, nada. Vaya papelón. Que no, vamos. No podemos dar lugar a eso. Así que, lo dicho: a escribir. Tengo un cuento sin terminar. Empecé a escribirlo el pasado 23 de enero, a las 7:28 horas. Y lo abandoné tal cual estaba el 19 de febrero, a las 18:29 horas. Casi una página y media. Catorce párrafos, cuarenta y siete líneas, trescientas noventa palabras, título incluido. Mil novecientos noventa y cuatro caracteres, sin contar los espacios, y dos mil trescientos setenta y uno, contándolos. Lo bueno que tiene el Word es que te permite saber cosas tan significativas como éstas acerca de tu trabajo. Bien, pues voy a retomarlo. El cuento, digo. Y con la firme intención de terminarlo. Así que ahora va en serio. Mañana mismo me pongo.

El personaje principal

22 abril 2009

¿No me recuerdas? Vosotros me trajisteis a casa el primer día, con el resto del ajuar. ¿De qué te quejas ahora? No grites. No le insultes. No pienses que el otro tiene la culpa. No importan los motivos del puño que me sostiene. Nada importa el odio, la ira, la venganza, el miedo ni el amor. Yo soy el cuchillo. He visitado lugares de tu cuerpo que ni siquiera tú has oído mencionar. Yo soy el que ha seccionado tu abdomen, el que ha cortado tus intestinos, el que ha desgarrado tu vientre. He entrado y salido tantas veces, que tu cuerpo ya no tiene secretos para mí. Mío es el filo, mío es el acero y mía es la amarga derrota. Porque yo soy el cuchillo, y cuando yo estoy cerca, la historia siempre termina de la misma forma.



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Diario de un escritor aficionado y perezoso

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