De compras

16 marzo 2009

Contra la crisis. Contra todas las crisis. Las financieras, las del comercio, las de la edad y las del amor. Contra el ahorro y las hipotecas. Contra el tedio y la depresión. Y contra los días de lluvia, de viento y de frío. Compras. A mansalva. A discreción. A diestro y siniestro. A comprar. A recorrer la ciudad. A ver escaparates. A entrar y salir de las tiendas. Y de los probadores. ¿Qué tal me sienta? Tarjetas de plástico y bolsas de papel. Una tienda más. Y otra. Y otra más. Ninguna es la última. Ninguna tiene por qué serlo. Quiero ir de compras. Y disfrutarlo. Lo único que me importa es conseguir sus nuevos zapatos.



El río de la vida: cómo bebérselo

09 marzo 2009

Los años transcurren cada vez más deprisa. O eso parece. Yo creo que es una cuestión de proporcionalidad: cada año que pasa es una parte proporcionalmente más pequeña de nuestra vida, y eso lo hace parecer menos tiempo. Mi amigo Antonio, sin embargo, sostiene que es un problema de uniformidad, incluso de cierta monotonía: los años, y cada uno de sus trescientos sesenta y cinco días, son cada vez más parecidos. Cada vez pasamos por ellos más deprisa, como un tema que ya hemos repasado varias veces. Bueno, quizá los dos tengamos parte de razón. Incluso es posible que los años sean, de verdad, cada vez más cortos. Quién sabe. El caso es que esa absurda aceleración entraña ciertos riesgos. Un lunes detrás de otro. Un desayuno detrás de otro. Un fin de semana detrás de otro. Una liga detrás de otra. Un otoño detrás de otro. Ciclos. Cada vez se cierran antes. Y cada vez es más difícil distinguirlos. A veces encontramos ligeras variaciones sobre el mismo tema. Leves hitos que, con el paso de los años, nos cuesta más y más trabajo situar. ¿En qué año cambié de trabajo? ¿En el noventa y nueve o en dos mil? ¿Hace ya diez años que nos vinimos a vivir aquí? No, doce. ¿Cuántos años hace que se casó tu hermano? ¿Ha pasado ya un año y medio desde la operación? ¿Fue hace dos años cuando estuvimos en Roma? ¿O hace tres? En realidad, nunca hemos ido a Roma. Pero eso también nos pasará, ya verás. Jornadas laborales. Comidas familiares. Cenas con los amigos. Fiestas de fin de año. Y copas. Muchas copas. Y cuando te quieres dar cuenta, te has bebido la vida de un trago. O de varios. Tragos largos. O simplemente, largos. Unos cuantos largos.

Años

04 marzo 2009

Años. Dicen que veinte no es nada, que quince tiene mi amor, que diez después mejor volver a empezar, mejor reír que llorar, mejor decir que callar. Años. Naturales. Nuevos. Bisiestos. De la pera. De maricastaña. Académicos. Sabáticos. Da igual. A veces necesitamos que pasen deprisa. Deprisa, deprisa. Y a veces se nos escurren entre los dedos sin que haya forma de retenerlos. Los cumplimos un poco cada día. Los cumplimos antes o después. Y es la mejor de las opciones posibles, que conste. Años. Los cantan Pablo y Mercedes. El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos. Va sin segundas. Quiero pensar que nos quedan muchos por delante. Que dure. Que cumplamos muchos más.



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