Cosas que pierden la gracia si son obligatorias

30 octubre 2009

Estás aburrido, hastiado, estancado. Te has adocenado profesionalmente, la rutina te mata y tu equipo pierde cuatro a cero en Alcorcón. Y piensas: necesito un cambio. Es más, lo decides: un giro radical, un cambio de vida. O cometes una grave equivocación, la cagas, metes la pata hasta el fondo. Nada parece tener arreglo y pides con desesperación una nueva oportunidad. Quieres volver a empezar. O tal vez sobrevives de milagro a un accidente de aviación, o sales vivo de una intervención quirúrgica a corazón abierto, a vida o muerte. Te dan la enhorabuena y te dicen: has vuelto a nacer. Pero bueno, ¿y si no quiero? ¿Qué pasa si no quiero cambiar de vida? ¿Y si no quiero volver a empezar, ni volver a nacer? ¿Qué pasa si no quiero, eh? Pues te aguantas.

22 comentarios:

Rubén Castillo dijo...

Ay, ese 4-0 está haciendo estragos en muchos ánimos. Pero que no decaiga, maestro. Piensa en esos turrones con abanico incorporado que vamos a comprar dentro de poco en el Mercaduán o el Horroski.

Leandro dijo...

Que va, hombre. Si yo lo mencionaba como recurso puramente literario. En realidad es para estar contento: a partir de aquí sólo podemos mejorar. Espero

Rubén Castillo dijo...

Jajajaja. Moi aussi. Soy del Madrid de toda la vida. Lo que pasa es que comienzo a pensar que estos millonarios son un poco carotas. Y unos nenicos malcriaos.

Leandro dijo...

Cierto. Pero, si lo piensas bien, en determinadas circunstancias es muy complicado mantener la cabeza en orden. En fin, a ver qué pasa mañana, y luego ya veremos

supersalvajuan dijo...

Necesitamos mejores ingenieros.

Leandro dijo...

Y un poco menos de esquizofrenia paranoide a la hora de abordar estas cosas

Clares dijo...

Pues tú verás, pero los cambios son siempre un riesgo muy fuerte. Casi nunca salen bien, o al menos, no como se esperaban. Evolución, siempre evolución. Si acaso cambiar de equipo, en todos los sentidos.

Clares dijo...

Otra cosa. No es que no quieras, es que no puedes. Resignacion y sacar partido de lo que hay.
Y otra: ya tengo dos relatos tuyos pendientes. A ver si me dan tregua los sucesos vitales.

Amor dijo...

Si yo fuera jugador del Madrid, tela marinera, no respondo de mis actos.

Leandro dijo...

Con la buena intención me conformo, porque así, desde la distancia, me da que a ti los sucesos vitales te van a dar poca tregua. Lo que no hago es cambiar de equipo, con éste me lo paso bien, le dé por donde le dé. Y si yo fuera jugador del Madrid... uf, madre mía.

maripili dijo...

Así, yo tampoco querría cambiar.
Pone los pelos de punta.

Leandro dijo...

Lo dicho: pierde un poco la gracia

Anónimo dijo...

Inquietante. El cuento no el fútbol.

Leandro dijo...

El fútbol también anda algo inquietante

puesyo dijo...

Por si no lo recordáis, el fúrbol es sólo un juego, efestivamente pa nenicos, que es lo que son: UNAS NENAZAS

Corramos un tupido velo.

Lo malo, amo de la casa, es que da igual lo que quieras ¿o a ti te pasa alguna vez lo que quieres? En realidad, lo importante no es lo que pasa, sino lo que hacemos con ello, como tú, por ejemplo: escribir una buena entrada (que no hacer una buena entrada). Si las cosas van bien, no dura mucho, y si van mal duran muchísimo. Debe ser una ley de la naturaleza. Es un hecho, pensadlo bien. Por eso la gracia rara vez está en las cosas; está en cómo nos las tomamos... o dejamos de tomar. ¿No querías cambiar de vida? Pero ¿alguien te ha preguntado tu opinión? ¿No es justo? ¿Y quién dijo que la vida fuera justa?

puesyo dijo...

Y, ya que hablabas del uso de referencias reales como recurso literario: ¿alguno habéis resuelto ese tema? Porque las referencias a algunas realidades suelen ser comprometedoras en la vida real. Y lo de poner "como X, que se viste de fiesta y se pone manoletinas del todo a cien" no cuela: en cuanto lo lea X o alguien de su entorno, la tenemos. Pero el gancho, el guiño, está precisamente en la concreción real.

Anónimo dijo...

Ahí está la gracia y por eso hay que arriesgarse. Si a X no le gusta, que se aguante.

Leandro dijo...

En efecto, ahí está el riesgo, el problema y la gracia, todo.

Anónimo dijo...

Es la vida misma

puesyo dijo...

ya decía yo que no iba a ser "de fácil solución"

Leandro dijo...

Casi ninguna cosa interesante es de fácil solución

Anónimo dijo...

La sal de la vida.

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